En el caso de las operaciones de productores pequeños de productos lácteos y helado, ingresar a un nuevo mercado implica lograr un equilibrio. El diseño de una línea de procesos debe ser capaz de respaldar una producción rentable y confiable desde el inicio, pero también marcar el camino para un potencial de crecimiento a largo plazo. Esto significa que se debe prestar especial atención a cada dispositivo tecnológico que se utilice en la línea.
En el caso de los equipos como los homogeneizadores, que desempeñan un papel crítico a la hora de garantizar una calidad de producto adecuada, tomar la decisión correcta al inicio puede parecer un gran desafío. Hoy existe una gran variedad de soluciones de homogeneización con diferentes tipos de tecnología que tienen distintas ventajas y desventajas. Les preguntamos a los expertos en aplicaciones de homogeneización de Tetra Pak qué aspectos deben tener en cuenta los nuevos actores de la industria de productos lácteos y helado a la hora de adquirir su primer homogeneizador. Cuando se trata de evaluar las opciones, dieron un consejo que puede resumirse en cuatro palabras: optar por lo simple.
Por supuesto que todas las empresas quieren evitar las complejidades en sus operaciones. Pero ¿qué significa la «simplicidad» a la hora de elegir un homogeneizador?
«Implica concentrarse en sus necesidades», explica Pavlos Kouroutsidis, especialista en aplicación de homogeneizadores en Tetra Pak. «Conviene encontrar una tecnología y un proveedor que lo ayude a optimizar su homogeneización según su demanda y que no le brinde más de lo que en realidad necesita».
Para empezar, debe verificar los puntos básicos. Asegúrese de que su homogeneizador se adapte a sus aplicaciones de productos lácteos o helado, pero que también cumpla con los requisitos normativos de inocuidad alimentaria y estándares de certificación en los mercados en los que piensa vender sus productos. Puede parecer sencillo, pero como explica Pavlos, los errores pueden salir caros.
«Puede ser fácil dar algunas cosas por sentado, pero debe asegurarse de verificar todos los aspectos importantes», indica. «Por ejemplo, si trabaja en Norteamérica, ¿todos los componentes de contacto con el producto de su homogeneizador tienen certificación 3-A? ¿Todos los sistemas eléctricos cumplen con el código? Un detalle tan mínimo como este puede ser la causa de una inspección desaprobada, lo que le generará un tiempo de inactividad costoso y lo obligará a reemplazar la máquina que acaba de instalar».
Una vez que esté seguro de que sus opciones cumplen con los aspectos fundamentales, hay otros factores que debe tener en cuenta. No obstante, uno de los más importantes es la presión de homogeneización. Nuestros expertos destacan que esta es un área en la que «no tener más de lo que necesita» puede tener un gran impacto en el éxito de sus operaciones.
«Cuando evalúan opciones de tecnología, muchas personas empiezan con una presión específica, pero en realidad se debe abordar al revés», indica Johan Gotthardsson, gerente de cartera de homogeneizadores en Tetra Pak. «Por ejemplo, quizá suponen que necesitan una presión de 200 bar. Pero cuando hablamos con ellas, descubrimos que esto se debe a experiencias que tuvieron con tecnologías más antiguas o a cosas que escucharon o vieron en el mercado. Quizá no entienden que en realidad pueden trabajar con 180, 170 o incluso menos bar, y aun así alcanzar el mismo nivel de homogeneización para sus productos».
En lugar de comenzar con una presión establecida, conviene identificar los requisitos de calidad de producto y capacidad. Es decir, ¿cuánto necesita producir y qué tan pequeñas deben ser las partículas y los glóbulos de grasa en el producto para satisfacer las demandas de calidad de sus consumidores?
«La presión de homogeneización es un indicador de qué tanto se puede optimizar el rendimiento de la máquina», explica Johan. «El objetivo es disminuir la presión al mínimo posible, cumplir los requisitos de capacidad y reducir los glóbulos de grasa a un tamaño óptimo. Con una máquina más eficiente configurada de forma adecuada, obtendrá los resultados que necesita a una presión más baja».
Esta medida de eficiencia se relaciona directamente con el costo total de propiedad del homogeneizador. Con una presión más alta, aumenta el consumo de energía y el desgaste, lo que genera diversos problemas de costos a largo plazo. Por lo tanto, si logra trabajar con una presión más baja, puede obtener ahorros significativos con el tiempo.
«Cuando compran su primer homogeneizador, muchos productores analizan principalmente el costo de inversión inicial», describe Johan. «Pero existe el riesgo de que si solo se centra en CAPEX, obtenga una tecnología menos eficiente y enfrente costos mucho más altos en el futuro. Para lograr una producción rentable, es igual de importante analizar factores como la presión de homogeneización que afectan los costos costo operativos».
Como se muestra en el ejemplo de la presión de homogeneización, tener más no siempre es lo ideal. Esto también ocurre cuando se analiza el diseño y la configuración general del homogeneizador. Cuando se establece una línea de productos lácteos o helado, es importante evitar tecnologías que no aborden sus necesidades reales.
«En el caso de un productor que ingresa al mercado, es conveniente ir a lo simple», asegura Johan. «Es conveniente elegir una solución lista para usar que sea fácil de instalar e incorporar a su línea, y que resulte sencilla para sus operadores que la usan a diario. No necesita un alto nivel de automatización utilizado en operaciones más grandes y complejas, sobre todo si solo produce una cantidad limitada de productos».
Ocurre lo mismo cuando se comparan distintos tipos de posibles tecnologías de homogeneización. Analice las respectivas ventajas y desventajas de los distintos modelos de homogeneización, tanto en cuanto a la complejidad que agregan a su operación como a lo pertinente que son para sus necesidades actuales.
«Los diseños de sistemas de presión son un buen ejemplo», explica Johan. «Muchos homogeneizadores utilizan un sistema de presión neumática. Estos requieren automatización y un alto nivel de configuración, así como un amplificador para aumentar la presión entre cada ciclo de funcionamiento. Por el contrario, con un sistema de presión hidráulica, las cosas son más sencillas. No hay automatización ni tiempo de aumento de presión entre un ciclo y otro: solo tienen un botón de encendido y apagado, y listo».
A su vez, concentrarse en las necesidades actuales no quita la posibilidad de prepararse para el futuro. Según el punto de vista de Pavlos, la elección «correcta» de un homogeneizador es aquella que prepare el terreno de la mejor manera para un crecimiento rentable.
«Siempre recomendamos comprar solo lo que se necesita ahora para tener costos bajos al principio», indica. «Pero debería tener la opción de reconstruir la máquina si sus necesidades cambian. Por ejemplo, debería poder aumentar la presión si resulta que necesita más o añadir más funciones avanzadas si estas cobran importancia. Por lo tanto, es importante elegir una solución de homogeneizador que tenga un diseño flexible y trabajar con un proveedor que le dé la posibilidad de realizar modificaciones y mejoras en el futuro».
Analizar las capacidades de su proveedor no solo se trata de que tenga la flexibilidad para un futuro crecimiento. También es un aspecto que puede ser muy importante a la hora de tomar la decisión adecuada para su configuración de línea inicial.
«Es importante recordar que no solo está comprando un equipo», indica Johan. «Está comprando todo el paquete, incluido el conocimiento, la experiencia y los recursos que su proveedor aporta desde el inicio».
A la hora de «optar por lo simple», un proveedor que entiende su tipo de producción puede ayudarlo a tomar decisiones correctas desde el primer día. Ya sea que se trate de optimizar el rendimiento para reducir la presión o identificar las funciones que mejor se ajustan a sus necesidades, trabajar con alguien que tiene una amplia experiencia en aplicación puede resultar un recurso muy valioso para decidir qué opción elegir.
Un proveedor más informado aportará su experiencia de haber trabajado en distintos mercados y con productores de productos lácteos y helado de diferente magnitud. Para obtener el mejor asesoramiento para su situación, es conveniente colaborar con alguien que haya trabajado con empresas como la suya así como con grandes productores.
«Por supuesto que debe trabajar con un proveedor que se tome en serio sus necesidades, más allá del tamaño de su empresa», destaca Pavlos. «Pero también es importante que la persona tenga varias referencias. Uno espera que este sea el inicio de un camino de crecimiento. Alguien que entiende lo que eso implica puede acompañarlo en ese camino a medida que se expande y sus necesidades se vuelven más complejas».
Los Homogeneizadores Tetra Pak® 15C y 20C cuentan con HD21 de alta eficiencia, un dispositivo único de homogeneización con una segunda etapa integrada. En comparación con los homogeneizadores de dos etapas que requieren dos dispositivos en una serie, esto implica una menor cantidad de piezas y una menor huella. Gracias al beneficio adicional de la capacidad de giro que duplica la vida útil de las piezas, el uso del dispositivo HD21 puede contribuir a un ahorro significativo de costos a largo plazo.